Respeto y empatía, claves para acabar con el bullying

El pasado 23 de mayo FAPA Alcobendas celebró una charla coloquio en la Ciudad Deportiva de Valdelasfuentes sobre uno de los temas que está trágicamente de actualidad y que conlleva fatídicas consecuencias, el bullying o acoso escolar.

José Luis Pazos, presidente de la FAPA regional Francisco Ginés de los Ríos, realizó la primera exposición desde la perspectiva de las familias abordando el tema como una distorsión de la convivencia. Desde su experiencia, el acoso escolar no es algo de ayer, sino que viene sucediendo desde siempre salvo que, a día de hoy, se ha convertido en comportamiento no tolerable.

Para ser realmente efectivos contra esta práctica conocida como bullying, hay que tener muy claro lo que define estos términos ya que, usados incorrectamente, pierden valor y eficacia. De hecho, hace unos años se presentó una iniciativa de ley de convivencia basada en las normas de comportamiento que suponía más deberes que derechos y sancionaba a aquellos que no cumpliesen lo establecido. Sin embargo, los casos de abuso no han remitido desde entonces y esto se debe a que la sanción ha de ser el último recurso.

Pazos afirmaba que «lo que se quiere formar son ciudadanos que sean óptimos y, si lo pensamos un poco, los niños ya lo son». En educación infantil no hay una diferenciación entre sexo, tamaño o raza. La convivencia es totalmente armoniosa. Son los adultos los que etiquetan y estigmatizan según esos parámetros. Es por eso que los adultos, especialmente los padres, han de ser los primeros implicados en inculcar unas normas de convivencia —no una ley— basados en el respeto y la empatía.

Por otro lado, Pazos planteaba que la creación de un Observatorio de la Convivencia hará más fácil la búsqueda de soluciones al problema del bullying. Se trabajarán los casos de acoso de manera preventiva y positiva, además de orientar a padres y profesores sobre cómo actuar y aprender a detectar que algo está pasando. En estos casos, la mediación escolar resulta fundamental ya que el hecho de castigar o apartar al niño que está acosando puede generar un mayor rechazo a la hora de que este cambie de actitud o, incluso, agravar el problema.

En el turno de exposición de David Vera, cabo agente tutor de la Policía local de Alcobendas, se hizo especial mención al ciberacoso. Vera, acostumbrado a dar charlas sobre el acoso escolar en institutos y colegios, insistió en el papel determinante que juegan los padres como educadores y observadores. Estos no sólo han de conocer y explicar a sus hijos los peligros que entraña el uso de redes sociales y aplicaciones de mensajería, sino que también han de convencerles de que gozan de su entera confianza para pedirles ayuda siempre que lo necesiten.

En última instancia, los padres asistentes mostraron su preocupación sobre todo por el seguimiento que se hace a los niños una vez terminada la primaria y posterior acceso al instituto. Este seguimiento se realiza siempre, independientemente de la edad de los estudiantes.

Mientras, otros insistían en si la mejor formar de evitar que un niño arrastre al grupo sería apartarlo del mismo. Una pregunta que, en palabras de nuestra consejera del Patronato Municipal del Bienestar Social, Nuria Paredes, tiene una sencilla respuesta: «Si educamos a nuestros niños en el respeto y la empatía, se pondrán del lado de la víctima y ayudarán a denunciar el problema. A la par, serán los encargados, sin saberlo, de hacerle ver al acosador el error que comete con sus actos. En conclusión, aún nos queda mucho por hacer pero ese “mucho” se hace menos si todos aportamos nuestro granito de arena hasta formar una gran muralla infranqueable para los miedos y la violencia».

Nuria Paredes

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